Parece ser, según todas las páginas biográficas sobre este tipo que he consultado en "Interné", que Nobel, químico e ingeniero sueco, ganó mucho dinero investigando, inventando y patentando sus inventos en el campo de los explosivos. Sus avances lograron un desarrollo sin precedentes en tareas de construcción y de extracción minera, pero, como no, también se utilizaron con fines armamentísticos y bélicos.

Este hecho atormentó a Nobel hasta su muerte, motivo por el cual dejó por escrito en su testamento (1895) una inusual y loable voluntad:

La totalidad de mi restante patrimonio quedará dispuesta de la siguiente manera: el capital, invertido en valores seguros por mis testamentarios, constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos anualmente en forma de premios entre aquellos que, durante el año precedente, hayan aportado el mayor beneficio a la Humanidad. Dichos intereses se dividirán en cinco partes iguales, que serán repartidas como sigue: una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento o el invento más importante dentro del campo de la Física; una parte a la persona que haya realizado el descubrimiento o mejora más importante dentro de la Química; una parte a la persona que haya hecho el descubrimiento más importante dentro del campo de la Fisiología y la Medicina; una parte a la persona que haya producido la obra más destacada de tendencia idealista dentro del campo de la Literatura, y una parte a la persona que haya hecho el mayor o mejor trabajo en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos permanentes y la participación y promoción de congresos de paz. (...) Es mi expreso deseo que en la adjudicación de estos premios no se tenga en consideración la nacionalidad de los candidatos, sino que reciban el premio los más dignos de él, sean escandinavos o no.

(versión inglesa en la página oficial de los Premios Nobel)

 

Así nacieron los prestigiosos premios que llevan su nombre. Nobel también impuso en su testamento los organismos responsables de otorgar cada premio, siendo todos entregados en Estocolmo, excepto el de la Paz, que es decidido en Oslo. Parece ser que ninguna de las instituciones que Nobel escogió para tan excelso fin fue consultada previamente, pero todas accedieron a cumplir su voluntad.